1945 Volver a vivir
Sobrevivientes
Los sobrevivientes de la barbarie nazi se enfrentaron al desafío de reconstruir sus vidas tras la liberación de los campos de concentración y exterminio. Volver a su vida anterior resultaba imposible, por lo que muchos optaron por emigrar, fundamentalmente a Estados Unidos, Sudáfrica, Australia, varios países latinoamericanos y a lo que posteriormente sería Israel.
No en todos los países fueron bienvenidos, sin embargo Uruguay se caracterizó por una política abierta para todos los que quisieran llegar al país tras el horror de la Segunda Guerra Mundial.
La visión general de los sobrevivientes que llegaron a Uruguay resulta casi idílica, caracterizándose por una inmensa gratitud hacia una sociedad que los recibió de brazos abiertos y les permitió reconstruir sus vidas. Se estima que alrededor de 3.000 sobrevivientes llegaron al país aunque en alguno de los casos su llegada fue transitoria.
Así lo expresa la Secretaria General del Centro Recordatorio del Holocausto e hija de una sobreviviente, Rita Vinocur:
"(...) se sentían en una especie de paraíso. Se les intentaba dar trabajo, extender una mano; que no pasaran hambre, etc. Siempre estuvo presente la cordialidad; el don de gentes del uruguayo. Sentían claramente la posibilidad de forjarse un porvenir aunque implicara trabajar sin pausa y sin descanso pero por elección propia; implicaba tener esperanzas y poder ganarse la vida con dignidad."
Volver a vivir no fue una tarea fácil. Para algunos volver a empezar estaba condicionado al silencio, a guardar el pasado en un cofre sellado para lograr encontrar un nuevo sentido a la vida. Para otros, contar lo que pasó representaba una manera de obtener fuerzas para seguir viviendo, de honrar la memoria de aquellos que ya no pudieron hablar, de aleccionar al mundo para que la historia no vuelva a repetirse nunca más. A través de todos ellos, con sus relatos o sus silencios, el Holocausto judío adoptó una presencia concreta entre nosotros.
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